
Yo, Marta Carretero, DNI 5401068, me responsabilizo de esta carta recibida de una médica amiga, la cual me solicita difundir para que la población conozca la realidad. Ella trabaja desde hace varios años en un hospital del conurbano bonaerense.
Mi e-mail es: martacarreterotl@gmail.com.ar
Quiero que sepas la verdad sobre esta epidemia. Yo he vivido este tipo de epidemias invernales, varias veces en mi vida de médica, pero esta vez vino precedida de una gran movida, que ha sido fogoneada desde las mas altas esferas del poder mundial, entre ellas de la OMS. Vaya uno a saber con que propósitos. Seguramente serán económicos. El virus de la influenza, cambia, o muta cada tanto, generalmente todos los años. Y esta mutación aparece casi siempre en el hemisferio norte, y luego viene para aquí. Ataca a toda la población hasta que todo el mundo se inmuniza, y luego debe adquirir otra forma, para volver a atacar a la misma población. Este es un virus nuevo, no más agresivo, sino más contagioso, o más penetrante decimos nosotros, o sea que cuando ataca, afecta a un porcentaje muy alto de la población. Este, es de muy fácil y rápida contagiosidad. El virus, no bien llego a Argentina, no tardó más de 1 mes en afectar a todo el conurbano bonaerense. De hecho, a mí y a mi hija, ya nos afectó, y a mi gente de mi hospital atacó al 40 %. El virus deja bajas tus defensas, y si no te cuidaste o tenes bajas defensas por problemas preexistentes, o porque sos un indigente o desnutrido, serás vulnerable a las bacterias que existen en toda poblacion sana, dentro de los que llamamos portadores sanos, y que a raiz de la inmunodepresión que produce este virus en la población, también aparecen en el medio ambiente. Estos agentes patógenos, si, te van a enfermar. Y la persona que padeció gripe y luego persiste con problemas o se le agregan otros, debe consultar rapidamente, porque sino su estado se agravará. Y si vos sos pobre y tenes un sistema de salud, colapsado, por el invierno, por la propaganda mediática, y porque a los gobiernos no les importa un carajo la salud de los pobres, entonces estarás en serios problemas, porque no accederás rapidamente al médico. Por lo tanto llegarás a la atención cuando tu familia te lleve casi en coma. Eso es lo que está pasando hoy, la gente no se esta muriendo de gripe, se está muriendo de neumonias, porque no hizo reposo, porque debió seguir trabajando, porque sino lo echaban, y luego fue al médico y no lo atendieron porque no había turno, y luego fue al hospital y tampoco, porque tenían muchos enfermos graves, y cuando llegó su turno, estaba muy grave, y no hay médicos, ni enfermeros, porque nadie previó esto.
Y tampoco habrá respiradores, y lo tendrán que trasladar a cientos de km, donde hay terapista, y respirador, y bueno...ya será tarde.
Sino me entendiste algo, te lo explico otra vez de otra manera, pero quiero que entiendas, que no hay gripe porcina, que lo que hay es una gripe común, con gente carenciada en un sistema de salud pública a la deriva.
Me gustaría que lo retransmitas para que la gente no ande tan loca, y que se cuide, como debemos cuidarnos cuando tenemos gripe. Con reposo, y listo. Y ante la menor duda consultar temprano al medico...si lo encuentra.



La lista de cineastas en actividad que dejan traslucir la influencia del director es extensa y prácticamente inabarcable. Pero sí se puede dar constancia de los más visibles y en los cuales se hace más evidente. Uno de ellos es el cineasta alemán radicado en Austria Michael Haneke, y puede notarse sobre todo en obras como 71 fragmentos de una cronología del azar (1994) o El tiempo del lobo (2003). La austera distancia con la que Haneke se aboca a situaciones inmensamente enigmáticas, su uso de la sorpresa y el shock, los encuadres en los que evita cualquier elemento superfluo, su abordaje claro y concreto a circunstancias ambiguas y la forma caótica y aparentemente arbitraria en la que muestra ciertos hechos y omite otros, quizá lo vuelvan el heredero más fiel a su legado.






