martes, 17 de diciembre de 2013

La sospecha (Prisoners, Denis Villeneuve, 2013)

El dolor y la moral 



Hace un par de años festejábamos en este blog el estreno de Incendies, demoledora y multipremiada película del cineasta quebequense Denis Villeneuve, quien si bien había tenido una trayectoria prolífica, recién se daba a conocer por estas tierras. Incendies fue un brillante drama multidimensional con un trasfondo histórico, referido al conflicto en Oriente Medio. El portentoso uso del audiovisual para generar atmósferas, el suspenso y el poder de impacto eran sus principales méritos, aunque sus detractores señalaban una trama demasiado enrevesada, quizá manipuladora en función de una moraleja antibélica. 
Todo ese mismo talento, toda esa misma ambición pueden verse volcados en La sospecha -por su parte, traducción perfecta del título original Prisoners-, un thriller, un policial negro de los más terroríficos, una experiencia inmersiva y pesadillesca del tenor de Oldboy o Sympathy for Mr Vengeance, y con un reparto de lujo (Hugh Jackman, Jake Gyllenhaal, Viola Davis, Maria Bello, Terrence Howard y Melissa Leo entre otros grandes). La trama empieza desde la desesperación: como en Séptimo por un levísimo descuido de sus padres dos niñas desaparecen, y luego de buscarlas por todas partes, la idea del secuestro se hace cada vez más patente. Como en la serie The killing, seguimos a un policía en su investigación y paralelamente a la familia, en su profundo dolor y en su búsqueda particular. Al igual que en esa serie, bajo una lluvia casi constante ambas partes seguirán pistas falsas, o leerán erróneamente los rastros llegando a puntos de profunda impotencia, generando con su propio accionar daños graves e irreversibles. Cuando los padres de familia creen dar con el criminal y lo someten a intensas sesiones de tortura para averiguar el paradero de sus hijas, el asunto adquiere un cariz realmente siniestro. Entramos en esos incómodos recintos tan propios del noir, en los que la justicia por mano propia se convierte en una tentación peligrosa, las identificaciones y la moral se desdibujan, las víctimas se convierten en victimarios y la misma ideología del cineasta comienza a ponerse en entredicho. 
Quien no vio la película quizá debiera dejar de leer por aquí, pues a continuación se cuentan detalles importantes de su resolución. Surge entonces una nueva y muy interesante vuelta de tuerca a la temática, visto que en este caso ni las sesiones de tortura ni la violencia policial conducen nunca a nada. Hay una clara y profunda crítica a la idiosincrasia estadounidense, y a ese pragmatismo moral que defiende determinados medios justificados por un fin, sobre todo cuando el implicado está seguro de que esos medios llevan indefectiblemente a ese fin y a ningunos otros. Esta forma de pensar viene ligada directamente con una base religiosa, pareciera decir la película, y no sin fundamentos. 
Muchos espectadores han manifestado su indignación ante elementos que aparentemente no “cierran” en la trama, y a ellos correspondería recomendarles que vean la película otra vez. El guión aquí parece mucho más sólido que el de Incendies, y su concreción audiovisual igual de poderosa.

Publicado en Brecha el 13/12/2013

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Acabo de leer su crítica sobre ésta muy buena película "La Sospecha", aclaro que la vi 2 veces pero en ninguna pude adivinar el final... el silbato de la niña abandonado en el agujero q está su padre, es el que suena al final de la película? indicando su paradero? o solo fue imaginacíon mía y nunca sonó?? Gracias y disculpe si anticpé algo del final... Silvia C.

Diego Faraone dijo...

Efectivamente, es así... Y el silbato se escucha bastante claro!