viernes, 25 de julio de 2014

El planeta de los simios: Revolución (Dawn of the Planet of the Apes, Matt Reeves, 2014)

Notable y decepcionante



Es sorprendente cómo una película puede empezar tan bien y terminar tan mal. La primera entrega de esta nueva saga, El planeta de los simios: Revolución, era un ejercicio de género poderoso, un ejemplo de destreza narrativa y de puesta en escena, y contaba con escenas de acción trepidantes que en su gran mayoría ocurrían en interiores. La idea central era básica pero tenía mucho de catártico, y era imposible no empatizar con el grupo de simios torturado por los humanos que finalmente lograba revelarse y escapar del laboratorio. La película además tuvo el mérito de lograr, mediante una combinación de técnicas de animación, a varios personajes reconocibles y con personalidad entre los mismos simios.
Esta película cuenta con varios de esos mismos méritos, e incluso con escenas de acción (esta vez casi todas en exteriores) que superan a las presentes en aquella primera parte. La escena en que los simios se aglomeran y hacen una demostración de fuerza trasladándose hasta un contingente de humanos armados hasta los dientes maneja el suspenso y la tensión con maestría. Más adelante, en la batalla misma, un par de planos secuencia, uno desde la perspectiva de una torreta de un tanque y otro desde el interior de una casa que está siendo destrozada por los simios, cortan el aliento y sorprenden de lo bien que están logradas. También es notable el planteo de una situación en la que en ambos bandos los personajes principales desean la paz, pero que el miedo generalizado lleva a un equilibrio precario que puede irse de las manos continuamente, con la sospecha de que la chispa que detone el polvorín se encenderá –a pesar de ellos– en cualquier momento.
Pasado quizá un 60% de la película se llega a una bajada de ritmo terrible, a ese espacio de distensión en que los personajes se sinceran y revelan sentimientos, cayendo en lugares comunes terribles y en líneas de diálogos obvias que subrayan innecesariamente mucho de lo que tan bien venía sugerido desde la anécdota. Que los simios son muy similares a los humanos, que en toda raza hay individuos bien y tipos más jodidos. Otro problema es que César, el líder simio, al principio de la película se comunicaba con señas con los otros monos y pronunciaba apenas unos monosílabos –que además, por estar distanciados y dosificados, eran realmente impactantes–, pero sobre el desenlace ya prácticamente está recitando versos de Walt Whitman, perdiéndose esa gracia.
Quizá lo más indignante, o lo más decepcionante de esta película, –considerando que es tan poderosa su primera mitad– es la conclusión final del simio protagonista (el que no la vio quizá debería dejar de leer por aquí); de que, visto y considerando que la guerra ya empezó y que los responsables de haberla desencadenado fueron los mismos simios, no hay más remedio que continuarla hasta sus últimas consecuencias. Un razonamiento bastante absurdo, visto y considerando que las guerras podrían terminarse si hay voluntad expresa por parte de los atacantes, que bien los simios podrían esconderse una vez más en el bosque o en donde fuere (a fin de cuentas el mundo está deshabitado) para nunca ser encontrados otra vez. Pero nada, parecería que la guerra es un juego que vale la pena continuar hasta el final. 

Publicado en Brecha el 25/7/2014

2 comentarios:

Maximiliano Bautista dijo...

Completamente de acuerdo con la reseña, Diego. De todas maneras me gustaría apuntar que durante la primera mitad se dan algunas cosas que, en mi caso, pueden desconectar completamente al espectador, el cual, muy probablemente, no pueda volver a conectar con la película ya que la segunda mitad es muy mala:
-Luego de que uno se ve atrapado por la situación y los diálogos con señas entre los monos, los diálogos entre los humanos dan lástima, verdaderamente, tratando de reafirmar constantemente los conflictos que la película no pudo mostrar en imágenes. Diálogos innecesarios, hasta burdos.
-¿Alguien es capaz de explicar por qué el protagonista accede, casi sin vacilar, accede a llevar a sus dos seres más queridos a una misión que, en un principio, es casi suicida?
Si bien es el argumento de su novia puede ser válido, el argumento de su hijo es: "Estaré más seguro contigo que aquí." "Este pibe está drogado y el padre también", fue lo único que atiné a pensar cuando esto sucedió y aún lo sostengo.
-¿La novia del protagonista (doctora, no veterinaria), curó a la pareja de César sin un diagnóstico de ningún tipo y con dos "Perifar 400" en dos días? ¿El protagonista nunca tomó en cuenta que si no podían salvar a la pareja del líder probablemente los culparan a ellos y todo desembocaría en una guerra o, por lo menos, en su muerte y la de su novia?

Hay más ejemplos de cosas mal solucionadas desde el guión, pero no voy a seguir dándolos porque, en lo que a mí respecta, incoherencias grandes como éstas son suficientes para no poder continuar prestándole atención a lo que estoy mirando. Creo que hay que hacer un esfuerzo más que grande para conectar con una película tan mal resuelta que al ser incapaz de construir los conflictos, las líneas argumentales y las relaciones entre personajes, recurre a constantes clichés y hasta a sinsentidos para justificar el avance necesario de la historia.

Me desconecté al principio y no pude volver nunca, ni siquiera en las escenas de acción (que si bien atrapan y están muy bien logradas en lo técnico, sobre todo los planos secuencia que mencionaste, también son incoherentes porque vemos morir a muchos más simios que humanos -simios que aprenden a usar ametralladores tan rápido como aprenden a hablar y humanos que no son más que accesorios- y que no dejan impresión ninguna de estar preparados para una inminente guerra -los hombres tienen mucha más experiencia y además vienen en camino, lo cual no dará tiempo para que los monos logren prepararse cuando, oh casualidad, todos sabemos que los monos terminan ganando ¿?-.

La escena en la que el protagonista está intentando evitar que Gary Oldman haga explotar la torre logró atraparme porque genera buena tensión y cuando Oldman le dice que el apoyo está en camino pensé que le estaría mintiendo para resolver el dilema, lo cual me pareció un recurso muy bueno, hasta que bastó la "confirmación" del operador de radio -imposible que sea un mentiroso porque tuvo sólo dos líneas de diálogo hasta ahora y además tiene cara de bueno ¿?- para que todo terminara en un desastre. Un lindo giro mal resuelto, como todos. Tenía que incluirlo.

El argumento: "es una de acción, no podés pedir un buen guión", me parece más que insuficiente para una película tan, pero tan incoherente.
Me molestó pensar en que estos guionistas y directores resolvieran tan mal una película que traía consigo todas las de ganar. Me molesta pensar que vivan de hacer esto todo el día (ya sé que hay peores).
Me desconecté al principio hasta el peor aburrimiento y al final salí de la sala diciendo: "¡Qué necesidad!". Al menos eso me pasó a mí.
Un placer leer tus reseñas, como siempre.

Diego Faraone dijo...

Había dejado un comentario previo pero recién me doy cuenta que nunca quedó publicado!. En fin, Maximiliano, te decía que me parecen muy buenas tus apreciaciones, y que ahora hasta me gusta un poco menos la película :P
Parecería que todos los guionistas talentosos de Hollywood emigraron hacia las series.
Pero en fin, ojalá surja en estos tiempos alguna buena película mainstream que nos tape a todos la boca. Va un gran abrazo!