domingo, 21 de diciembre de 2014

Grandes héroes (Big hero 6, Don Hall, Chris Williams, 2014)

Disney recargado

En un futuro quizá algo lejano, en la ciudad de "San Fransokio", conviven dos hermanos aficionados a la robótica y a la tecnología de punta. El menor de ellos, Hiro, descubre un filón en la pelea clandestina callejera de robots, y se ve seducido por ese submundo en el que fácilmente podría ganarse la vida. Pero el hermano mayor comprende que ese no es un buen futuro para Hiro, y decide introducirlo al Instituto Tecnológico (la universidad de San Fransokio) y presentarle a sus compañeros, nerds e inventores, soprendiéndolo con este nuevo mundo. Pero ciertos sucesos trágicos, de esos que nunca faltan en las mejores películas infantiles, dan un vuelco a la narración, convirtiendo de golpe al personaje en un adolescente decaído y huraño. 
Todo este comienzo es notable; el antro de peleas de robots recuerda a los escenarios de la película Real Steel, y más adelante, en la universidad, cada uno de los secundarios está muy bien definido, con características claras y hasta una personalidad propia. Y eso que todavía no se impuso aún el robot, un personaje brillantemente diseñado, un grandulón inflable, torpe y encantador que causa gracia a cada paso. Desmesuradamente grande y panzón para sus funciones (unidad de medicina personalizada), su caminar fue inspirado en los toscos movimientos de los pingüinos. Este robot sanador, que aparece oportunamente y como por arte de magia en pleno bajón depresivo del protagonista, comenzará a secundarlo y orientará la trama hacia una búsqueda y una investigación. La idea de tener un amigo tecnológico que propone soluciones a cuanto problema se presente, se suma a la fantasía de ir por la vida acompañado de un ser con una masa corporal idónea como para intimidar a cualquier enemigo (se trata de un tópico repetido en películas como Mi vecino Totoro, El gigante de hierro y muchas más), y este acompañante no simplemente se desempeñará como un mero curador de los males físicos, sino como un auténtico reparador del espíritu en una situación de duelo; velando por su cuidado, orientándolo para mejorar su ánimo (lo hace salir al cruce, llama a sus amigos para que lo rodeen), y hasta poniéndose firme para impedir que el chico cometa graves errores. 
Las escenas de acción son vibrantes, y recuerdan a películas como Los Increíbles o Los Vengadores, en el sentido en que son dispuestos varios personajes con atributos específicos, que combaten en un montaje paralelo trepidante, inteligente y dinámico. Asimismo, el humor funciona constantemente, ya sea en los gags (que involucran principalmente al robot), o en diálogos ocurrentes y con toques de absurdo. 
El milagro se ha dado gracias a Disney, pero más específicamente y con seguridad a quien desde el año 2006 se ha convertido en su director creativo, John Lasseter (uno de los fundadores de Pixar y director de Toy Story 1 y 2), quien ha llevado a que la compañía haya mejorado sustancialmente desde entonces en sus producciones animadas (sólo hace falta revisar los títulos: Bolt, La princesa y el sapo, Enredados, la excelente Ralph el demoledor, entre otros). Como sea, Grandes héroes es diversión asegurada, con los agregados de sensibilidad y emoción necesarios para convertirla en mucho más que eso.

Publicado en Brecha el 19/12/2014

1 comentario:

liliana rosas dijo...

Coincido en que es evidente la influencia Pixar en los útlimos filmes de Disney, y qué bueno porque muchos tenían miedo de que al adquirir Marvel los personajes se convirtieran el principes y princesas en mundos color de rosa, y aunque en Grandes Héroes Baymax es un tierno, la temática es bastante delicada tratándose de una peli para niños, está muy bien ejecutada. Y ni qué decir de los efectos, la animación es excelente. Así que muy recomendable la peli.