lunes, 22 de diciembre de 2008

La niebla (The mist, Frank Darabont, 2007)

Doble paranoia


Lo más asombroso de esta película es su final, un epílogo contundente, atrevido y devastador, un impensable viraje al nihilismo y al más rasante pesimismo por parte del director francés Frank Darabont, quien hasta hoy había demostrado ser un realizador tan competente como funcional a las exigencias de Hollywood. Darabont es el mejor adaptador de historias de Stephen King al cine, y supo filmar con nervio, buen pulso y respeto a los originales, películas como Sueños de libertadThe Shawshank redemption, así el título en inglés- y Milagros inesperados –traducción exacta de The green mile- pero en ninguno de sus emprendimientos había podido verse la osadía y la libertad formal presente en La niebla. Darabont luchó arduamente con sus productores, quienes querían cambiar el tan poco conveniente final, y por fortuna pudo ganarles en esa contienda. Pero en cambio su idea original de que la película fuese filmada en blanco y negro fue ferozmente reprimida.
La premisa principal de la que se vale la película es una idea que casa maravillosamente con el cine y que es casi tan vieja como él mismo. Desde Griffith (El nacimiento de una nación) al cine de zombies, desde Hawks (Río bravo) a Peckinpah (Perros de paja), la misma constante ha dado obras maravillosas. Un grupo de gente queda encerrada en un espacio reducido –en este caso un supermercado de un pueblo de Maine- rodeados por una amenaza exterior -aquí una densa niebla de la que emergen criaturas que destruyen y/o devoran a todo aquel que se acerca- y el largo del metraje ocupa a este grupo de personas escondidas y atrincheradas, en su defensa contra una poderosísima fuerza que lucha por entrar.
Y lo cierto es que La niebla exuda clasicismo como hace tiempo no se veía, cautiva desde un comienzo, avanza con un ritmo endiablado, presenta y delimita caracteres de forma envidiable, dosifica suspenso y acción con sabiduría, crea un ambiente de paranoia incomparable y se da el lujo de entretejer una alegoría y de plantar críticas de todo tipo, fundamentalmente orientadas a la humanidad en su conjunto y a varios vicios de las políticas estadounidenses.
Y si bien la cinta recuerda a Los pájaros y a Lovecraft, a Carpenter y a The host, por saber contrabandear reflexiones sociológicas a un relato de terror, por plantear una doble amenaza de raigambre humana –la que viene de fuera y quiere entrar al refugio por un lado, y la de los pares que conviven con los protagonistas por el otro- y por valerse de miedos atávicos que hipnotizan y sobresaltan al espectador, su referente principal e inevitable es el clásico La noche de los muertos vivos de George Romero.
Es posible que le sobre algún monstruo en determinado momento, pero La niebla es de esas películas cuyos atributos compensan sobradamente sus defectos. Una bendición, una rara avis en el cine de Hollywood actual y una de las mejores películas del año.

Publicado en Brecha 19/12/2008

9 comentarios:

Josep dijo...

Como ya dije en su momento, Demasiados Bichos.

El final, aún diferente de la narración, me parece excelente; pero creo que Darabont perdió la oportunidad de presentar una película más claustrofóbica al meter tanto bichejo: la imaginación al poder, que se decía hace años.

Saludos.

LoRbAdA dijo...

Tengo muchas ganas de verla. Frank Darabont en un director impresionante y Cadena Perpetua es una de mis pelis favoritas. No pude ir a ver la niebla al cine pero puede que me la alquile estas navidades xq tiene muy buena pinta.

Saludos.

adayin dijo...

y los monstruos son bien lovecraft, la onda. Excelente tu comentario y la cinta. Duramente despreciada y eso es una injusticia. Estoy contigo, de lo mejor del año.

El final es brutal, espectacular. Recordemos que el cuento largo de King no tenía final, más bien era vago e inconcluso. Si Darabont fue solito el de la idea de ese final, mis respetos... (aunque no dudo que King haya aportado algo)

marcbranches dijo...

Absolutamente de acuerdo con Josep: esta película pedía a gritos una atmósfera más claustrofóbica y menos explícita. Además, los F/X cantan más de lo deseado, la verdad. Y es una pena, porque la puesta ene scena es excelente, y el personaje de Marcia Gay Harden es uno de los más deliciosamente odiosos que he visto últimamente. En cuanto al final, es desgarrador, aunque tiene un punto de inverosímil la decisión tomada tan de repente. Aún así, me vale, ni que sea como ruptura de la convención del género. Saludos.

faraway dijo...

Es cierto, Josep. Ahora releí tu crítica y me parece notable. De todos modos me da la impresión que, de haberse filmado la película en blanco y negro como pensaba originalmente Darabont, todos esos bichos y la película hubieran tenido un aire más retro, al estilo de la ciencia ficción y el terror de los años 50 y 60, y le hubiesen dado a la película una tonalidad mucho más atractiva. Habrá que ver como luce la versión en blanco y negro para DVD.

Lorbada: La niebla para las navidades, suena muy bien. Espero que a tus familiares no se les atragante la comida.

AD. Sí, lo de Lovecraft sobre todo por el portal hacia otro mundo y la descarga de monstruos que de allí surge, y por supuesto el bicho gigante del final. La influencia es evidente. El relato de King nunca lo leí, pero no sé si me vienen muchas ganas tampoco. En mi vida ya leí unas 15 novelas de Stephen y de verdad me tiene un poco cansado.

Un abrazo grande para todos!

Josep dijo...

Lo de la versión en B/N, faraway, lo desconocía, por lo que te agradezco la información. Será muy interesante verla en ese formato, sin duda.
Siempre he tenido para mí que Darabont, sin la presión de los productores, hubiera realizado otra película: no puedo olvidar la escena cuando la soga que ata a los "prisioneros" con el que sale del recinto, de repente, se eleva.
Eso es sugestión y muy eficaz, un uso perfecto del lenguaje cinematográfico.

Un abrazo.

David C. dijo...

Milagros Inesperados también fue una película sorprendente.

Gerardo.H dijo...

Hace algunos años leí el relato en cuestión, y es bien cierto que el final de la película es, en verdad, totalmente impetuoso. La ficción de King va del mismísimo escrito que deja el personaje principal en su última parada conocida: “Voy a dejar estas páginas encima de ese mostrador, en la esperanza de que alguien las encuentre un día y las lea”... Así, todos los que viajaban en la Saab marchan vivos y con aparentes expectativas la última etapa de la historia, por lo que se entiende que el final nos deja ahí… sin mucho que decir…
En cualquier caso, leyendo tanto como viendo el film, lo que más me agradó no fueron los monstruos - ni siquiera puntualmente ése de antología que aparece al final, que dicho y sea de paso, está bien referido en el cuento, aunque verlo en el cine si que debe valer su gasto - , sino que me rompió la cabeza la manera que King tiene de mostrarnos lo estúpido y patético que puede llegar a ser el hombre en una situación X. Nos ofrece un pletórico abanico de personalidades prosaicas que poco tardan en tornarse peligrosas según la situación, como diciéndonos que hasta la ignorancia puesta a prueba puede llegar a ser un arma letal, a lo que bien respondemos al ver la peli: “Sí, es tal cual”. Y es que tanto bicho y cosa rara, desde que leí el relato se me antojó una coartada sólo válida para exponer la estupidez humana, señalando que diferentes temperamentos, ideales o idolatrías, y otras “dignidades” intrínsecas, en aspecto “excelentes y para bien”, se pueden volver nocivas con facilidad; y bien decir que ver desde afuera semejante espectáculo puede mover a risa a más de uno sin que siquiera se lo proponga…
Por lo demás…, vale la pena ver esta película Faraway, y es que, como ya lo afirmaste, en la actualidad se presenta como lo mejorcito de Hollywood…, por sobradas razones…
Saludos.

faraway dijo...

Marc, de acuerdo con Marcia y el final. Lo del final inverosímil, es muy cierto, pero creo que entra dentro de ese margen de inverosimilitud que uno les permite a las películas de género.
Al respecto está muy buena la teoría de la "suspensión de la incredulidad" aplicada al cine.

DC. Milagros inesperados me gusta, pero dudaría en afirmar que es sorprendente, más bien se limita a adaptar con respeto y casi punto por punto el relato de SK...

Gerardo, te agradezco tantos aportes. Creo que acá juega un papel crucial la influencia de uno de los libros de cabecera de SK, que es El señor de las moscas de William Golding. En la próxima entrada voy a decir alguna cosa al respecto. Te mando un gran abrazo.