Esta última selección me quedó bien variada, y miren que fue casual, no es que quiera hacerme el polifacético. Todos conocen mi entusiasmo por el cine de Tarantino, y comprenderán que me ponga tan exultante con Inglorious; hoy mismísimo voy al cine a verla otra vez. Todas las pelis que le siguen son muy sólidas y sobresalen especialmente entre lo último que he visto. Diría que hasta imprescindibles.
Inglorious Basterds de Quentin Tarantino (Estados Unidos/Alemania)Al acercarse a la última película de Tarantino uno pone el listón de expectativas demasiado alto, tanto que hasta podría resultar un poco injusto. Pero Tarantino es de los pocos cineastas en el mundo capaz de superar incluso las aspiraciones más optimistas. Inglorious es una obra mayor, revolucionaria, inclasificable y poderosa. Va a traer opiniones encontradas y unas cuantas quejas, claro que sí.
La graine et la mullet de Abdel Kechiche (Francia)Kechiche ya se había lucido antes con la notable L'esquive, y ahora se confirma como un gran director a seguir y a tener en cuenta. Una familia de origen árabe se dispone a abrir un restaurante en un barco, encontrándose con unas cuantas dificultades en el camino. Un acercamiento íntimo a un montón de personajes cuestionables, y adorables al mismo tiempo.
Taare zameen par de Aamir Khan (India)El cine indio también tiene películas centradas en anécdotas pequeñas, y ésta en particular es profundamente emotiva. Un niño tiene serios problemas en la escuela, con sus pares y su familia. Convencidos de que tiene problemas mentales y de conducta, sus padres deciden meterlo en un internado, donde sus problemas se agudizan. Si yo tuviese la posibilidad, difundiría esta película a lo largo y ancho del mundo. Ustedes no se la pierdan, por lo pronto.
The chaser de Hong-jin na (Corea del sur)Un inescrupuloso proxeneta se indigna porque sus prostitutas lo abandonaron sin aviso, y procura tomar cartas en el asunto. En seguida se da cuenta de que todas ellas cayeron en manos de un retorcido asesino serial. Un thriller fortísimo y sangriento, donde increíblemente el psicópata es atrapado a los quince minutos de metraje.
The hangover de Todd Phillips (Estados Unidos/Alemania)Un grupo de amigos se despierta sin acordarse de nada de lo que hicieron la noche anterior. Y en seguida descubren una serie de consecuencias inauditas. Un tigre en el baño, un amigo desaparecido, enemigos desperdigados por doquier, una patrulla de policía en lugar de su auto. Sería algo así como una buddy movie con trama policial; probablemente la comedia más divertida del año.
Katyn de Andrzej Wajda (Polonia)Yo pensaba que Wajda estaba muerto, inactivo, o finiquitado creativamente. Pero nada que ver, el viejo se saca de adentro una historia que lo marcó de por vida, logrando plasmarla con empuje y gravedad. Como pasa con tantos otros hechos históricos que no tienen nada que ver con el holocausto nazi, pocos saben qué cuernos fue la masacre de Katyn. Acérquense, y sáquense la duda.
Eden lake de James Watkins (Inglaterra)Una pareja sale a distenderse a un bosque idílico y aparentemente desierto. Pero una banda de adolescentes maleducados y molestos también anda por ahí, y empieza a atomizarlos demasiado. Luego de ciertos intercambios de violencia, las cosas llegan demasiado lejos, y nuestra protagonista deberá armarse con lo que venga para hacer frente a ese grupo de enfermitos.
Ip man de Wilson Yip (Hong Kong)Bellísima película de artes marciales, con Donnie Yen haciendo de maestro protector de su pueblo, al sur de la China. Aunque no tenga mayor vuelo, se trata de una obra clásica, divertida y fresca, que además cuenta con la invaluable colaboración de Sammo Hung como coreógrafo de las secuencias de lucha. Cierta cuestión patriótica molesta un poco, pero en fin, no se puede pedir todo.
Luz silenciosa de Carlos Reygadas (México, Francia, Holanda, Alemania)Ya sé que en estas páginas hablé mal de Reygadas una vez. Me equivoqué, el tipo es un gran cineasta. La peli es lenta como la mierda, pero también dice muchas cosas; un hombre no logra decidir si quedarse con su mujer y sus hijos o si irse a vivir con su amante, y su indecisión trae una tragedia inesperada. La intensidad contenida, el enfoque austero y un desenlace que recuerda al mejor Dreyer son elementos que conforman una gran obra.
The hill de Sidney Lumet (Inglaterra, 1965)Mientras juro explorar la filmografía de Lumet hasta sus últimas consecuencias, aprovecho para sugerirles que se aproximen a este clásico olvidado. Entre varias 007 Sean Connery quiso prestarse para una película más autoral, que pudiera darle un poco de prestigio y para que lo tomaran un poco en serio. Lumet logró transmitir el calor y la existencia nauseabunda dentro de una cárcel británica para desertores de guerra.












