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viernes, 20 de agosto de 2010

Serbis (Brillante Mendoza, 2008)

Desborde de libido

No han sido pocos los que han calificado al cine del director filipino Brillante Mendoza como obsceno o directamente pornográfico. Y cabe señalar que aunque no merezca tales adjetivos, es patente la intención del director de incomodar, cuando no directamente de descolocar e impactar a su audiencia. Para ir ya filtrando algunos potenciales espectadores, conviene adelantar que el cine de Mendoza suele tener escenas de sexo explícito y, en la mayoría de los casos, entre hombres. Masahista, su debut, transcurre durante casi todo el tiempo en una casa de masajes gay masculinos, y puntualmente se centra en la interacción de los jóvenes empleados con sus clientes. Si una película con escenas discretas de relaciones homosexuales como Secreto en la montaña generaba risitas nerviosas en muchos espectadores, es probable que no sean pocos los que no puedan tolerar ninguna de las películas del filipino.
La censura cinematográfica por el "grado" de contenido sexual suele ser desmesurada y hasta ridícula en algunos países. En Filipinas, por ejemplo, si en una película se exponen dos pechos femeninos es considerada pornográfica, pero si se muestra uno sólo no. Esto le ha ocasionado a Mendoza no pocos problemas de difusión y distribución, aunque hoy, habiendo concebido nueve películas en los últimos cinco años, y obtenido todas ellas un excelente recibimiento en festivales internacionales –incluyendo dos nominaciones consecutivas a la palma de oro en Cannes- su talento ya no puede ser ignorado o relegado a circuitos cerrados.
En Serbis se muestra, básicamente, un cuadro familiar de clase baja, dando cuenta de sus problemas, su cotidianeidad, sus formas de relacionamiento, sus miedos, sus alegrías y sus penurias. Pero hay un detalle llamativo que convierte a Serbis en una obra totalmente singular: esta familia vive y trabaja en un cine inmenso, en el que quizá algún día se proyectaron importantes superproducciones, pero hoy, deteriorado y resquebrajado, sólo exhibe películas pornográficas. Como apunte irónico, el cine se llama “family”, y es un sitio donde se dan cita –y tienen sexo- toda clase de individuos, en su mayoría hombres: el servicio al que el título de la película refiere es, en un principio, la variada oferta sexual que los clientes encuentran al ingresar a la sala. Como en Elefante, de Gus Van Sant, las inquietas cámaras siguen de cerca a los personajes, a través de los descascarados y laberínticos pasillos del recinto. El cuadro de estancamiento y putrefacción en el cual personajes sufridos y a la deriva utilizan el sexo como bálsamo para paliar el dolor recuerda sobremanera al cine de Tsai Ming-liang, y el calor, el sudor, el contacto humano permanente, y las relaciones que bordean lo incestuoso sugiere un parentezco con el de Lucrecia Martel. Y al igual que en la obra de la directora argentina, las tendencias incestuosas quizá puedan ser leídas como muestra del estancamiento, pero ante todo como un síntoma de vitalidad, ya que la libido desborda.
Hay escenas que son impactantes y que quedarán adheridas a la psiquis del espectador durante mucho tiempo: una tiene lugar cuando uno de los adolescentes que allí trabaja debe limpiar un baño tapado de orines y basura, hundiendo sus pies en esa agua amarilla y nauseabunda. No ha faltado quien califique a la escena de gratuita, pero no puede negarse que forma parte del cotidiano verosímil de la historia y que como tal es legítimo mostrarla. Otras tienen que ver con lo crudo y ambiguo de algunas escenas de contenido sexual, no tanto por lo que muestran sino por la brusquedad con que se muestra. Pero a pesar de lo sórdido del cuadro, conviene resaltar que Serbis es una película que genera una atmósfera intensa, lograda gracias a una excelente orquestación y a las grandes actuaciones –brillan especialmente la matriarca que regentea el lugar (Gina Pareño) y su hija (Jacklyn Jose)-. Y no es menor que se hayan logrado personajes creíbles –y queribles- además de plasmar una situación puntual que podría reflejarse en una infinidad de antros de todo el mundo.

Publicado en Brecha el 20/8/2010

jueves, 24 de junio de 2010

Porno feminista

El sexo en construcción

Como contrapartida a la pornografía dominante y a su producción comercial, monótona, insulsa, impersonal e ideada desde una óptica masculina, una nueva camada de directoras concibe material pornográfico con creatividad, afán innovador y nuevas y frescas perspectivas.

Desde su concepción, Dirty diaries levantó polémicas. Las más inmediatas surgieron a raíz de que la película fue financiada con fondos públicos, ya que el proyecto fue subvencionado por el gobierno sueco con 69 mil dólares gracias a la decisión del Swedish film institute. Las protestas fueron encendidas e inmediatas: que se estaba utilizando el dinero de los contribuyentes para financiar pornografía, y que allí se exhibía homosexualidad y se festejaban toda clase de perversiones. Los demócratas cristianos se hicieron oír, y Beatrice Fredriksson, miembro del Partido moderado y autora del blog Anti Feminist Initiative calificó a la subvención como una hipocresía, ya que la pornografía mainstream nunca hubiera recibido el mismo apoyo financiero. También se oyó alguna voz escéptica, como la de la cineasta feminista Suzanne Osten, quien manifestó su opinión de que la pornografía es de por sí cosificante y que la expresión “porno feminista” es un oxímoron.
El director del Swedish film institute señaló que la financiación fue dada porque la película apunta a una nueva aproximación en la representación de la sexualidad femenina. En la prensa, las voces defensoras de la subvención señalaron que los valores detrás de la película son interesantes y radicalmente diferentes a las de la pornografía mainstream. Cuando su estreno en setiembre del año pasado, la crítica sueca estuvo dividida: hubo quien elogió los cortos como “divertidos, estimulantes y excitantes” y algún amargado los calificó como “aburridos, feos y más bien artísticos”.
Grandes diferencias. Dirty diaries es un largometraje compuesto por trece cortos, recopilados por la documentalista Mia Engberg y dirigidos por distintas artistas mujeres que aportan miradas y que conciben con energía y creatividad la clase de porno que a ellas les hubiera gustado ver pero que no puede encontrarse en el mercado (ver apartado “Manifiesto Dirty diaries”). Engberg aclaró desde un principio: "Se trata ante todo de mostrar la sexualidad desde el punto de vista de las mujeres. La película no está hecha para satisfacer a un público masculino ni para hacer dinero". Las diferencias con la pornografía dominante saltan a la vista: aquí no hay siliconas, ni hombres superdotados, ni bellezas de revista, ni frases obvias que subrayan lo que puede verse. Los énfasis están puestos en los preliminares y no tanto en los coitos, hay mucho detenimiento en las texturas de la piel, las cámaras escrutan desde muy cerca los cuerpos, registrando su geografía y el contacto sensitivo. En muchos casos no se sabe cuál de los implicados le está besando qué parte del cuerpo a la otra persona, y esta incertidumbre juega a favor de la sugerencia y de los climas. También llama la atención la presencia de vellos púbicos, algo más bien escaso en el porno reciente, y hasta en algún momento pueden verse atractivos vellos en alguna axila femenina.
En la amplia mayoría del cine porno el sexo termina con una vistosa eyaculación, pero aquí no hay ni una sola, y si quizá exista algún orgasmo masculino, no hay esperma desparramado como muestra visible de hombría y territorialidad. Aquí las que marcan el final son las mujeres, y de acuerdo a sus propias y cambiantes exigencias. Tampoco se pueden ver coitos filmados en largos planos detalle, esos inacabables e impersonales "mete-saca" similares a un pistón en movimiento contínuo. La cámara no parece centrarse en los genitales sino en todo el cuerpo, hay mucha fricción, muchos roces, jugueteos varios, y a veces hasta alguna pequeña charla introductoria que permite entrar en sintonía con los personajes implicados.
Pero esto no quiere decir que estas directoras hagan un porno soft ni poco osado. Por ejemplo, Authority es un corto de sadomasoquismo lésbico, y Brown cock podría herir alguna sensibilidad ya que se exhibe una masturbación femenina en la que una chica le introduce un consolador y finalmente una mano entera en la vagina a otra, mientras se oyen los jadeos y gritos orgásmicos de la mujer penetrada.
Uno de los mejores cortos de la película es Skin, en el que una pareja heterosexual envuelta en una funda color piel comienza los preliminares, besándose y frotándose a pesar de estar totalmente cubiertos -y separados- por una fina tela elástica. Más adelante comienzan paulatinamente a cortar, con una tijera, partes parciales de esa funda -las que cubren la boca, los genitales- y continúan de esa manera. Finalmente destrozan lo que queda de la tela y, como dios manda, terminan con lo que empezaron.
Otro de los puntos altos es Body contact, en la que una chica charla con la camarógrafa mientras programa por internet una cita sexual con un desconocido. Cuando el hombre llega, se ve intimidado por la presencia de la cámara y ambas mujeres le explican que el plan es filmarlo mientras tiene relaciones. El dice que tendrían que haberle avisado antes y que de ninguna manera; ellas le insisten e intentan convencerle. Luego de idas y venidas por fin accede, pero toda esta intro sirvió para generar simpatía con ambos implicados. Terminado el corto los títulos darán cuenta de que los personajes eran interpretados por actores, pero la ilusión de verosimilitud es perfecta.
También está muy bien concebido Red like cherry, donde otra vez hay mucha sugerencia, texturas y un acercamiento extremo. Un rojo intenso domina todo, y la imagen es muchas veces borrosa. Los jadeos armonizan con la música, lográndose una atmósfera experimental muy atractiva. Más llamativo es Flasher girl on tour, en el cual la chica del título da rienda suelta a sus fantasías exhibicionistas, desnudándose o masturbándose en diferentes lugares públicos. Por su parte, On your back, woman muestra lo que vendrían a ser los preliminares de los preliminares: un montaje paralelo en que se muestran los juegos de manos de cuatro parejas de lesbianas que intentan, muy sueltas de ropas, aplastarse, dominarse, inmobilizarse la una a la otra, con impactante carga erótica.
Pero seguramente la pionera del género ha sido la también sueca Erika Lust. Licenciada en ciencias políticas, especializada en feminismo, ha creado películas pornográficas con argumento, guión, algo de humor, y personajes con historias y motivaciones. Sobre el porno dominante, ha dicho que los guiones son pésimos y que “es difícil dar con una mujer con la que podamos identificarnos y que escape a los estereotipos. Se ven lolitas, adolescentes cachondas, amas de casa desesperadas, enfermeras dispuestas”. Explicando su cine afirma que “a las mujeres nos importa entender lo que está pasando, quiénes son estos personajes, por qué están ahí, si sienten pasión el uno por el otro, por qué tienen sexo”. Entre las películas de Lust se destacan Cinco historias para ellas y Life love lust.
Las iniciativas de Engberg y Lust ya parecen haber hecho escuela, pues hay focos incipientes de porno feminista asomando en la web, por doquier. Y no han sido pocos los hombres que también han demostrado interés por una propuesta pornográfica que, por fin, se muestra como algo realmente novedoso y alternativo.

Manifiesto Dirty diaries

1. Hermosos como somos
¡Al diablo con los ideales de belleza enfermos! El profundo odio a uno mismo mina la energía y la creatividad de las mujeres. La energía que podría enfocarse en explorar nuestra propia sexualidad y poder es drenada por la cosmética y las dietas. No dejes que los poderes del comercio controlen tus necesidades y deseos.

2. Pelea por tu derecho a ser caliente
La sexualidad masculina es vista como una fuerza de la naturaleza que debe ser satisfecha a cualquier costo mientras que la sexualidad de la mujer es aceptada sólo si se adapta a las necesidades del hombre. Sé caliente en tus propios términos.

3. Una chica buena es una chica mala
Nos alimentan con el cliché cultural de que las mujeres independientes y activamente sexuales son locas o lesbianas y por lo mismo locas. Queremos ver y hacer películas en las que Betty Blue, Ofelia y Thelma y Louise no tengan que morir al final.

4. Aplasta al capitalismo y al patriarcado
La industria del porno es sexista porque vivimos en una sociedad patriarcal y capitalista, que saca ganancias de la necesidad de sexo y erotismo de la gente, y las mujeres son explotadas en el proceso. Para pelear contra el porno sexista debes aplastar al capitalismo y al patriarcado.

5. Tan asquerosas como queramos ser
Disfruta, toma el control y déjate ir. Dí no cuando quieras, para ser capaz de decir si cuando tú quieras.

6. ¡El aborto legal y libre es un derecho humano!
Todos tienen el derecho de controlar su propio cuerpo. Millones de mujeres sufren de embarazos no deseados y mueren por abortos ilegales cada año. Que se joda el derecho moral por predicar en contra del control natal y la información sexual. Mal que mal la sobrepoblacion mundial es un problema que tendremos que enfrentar mas temprano que tarde. Para qué traer gente a este mundo si no es en un ambiente propicio y en el que se le desee.

7. ¡Pelea con el verdadero enemigo!
La censura no puede liberar la sexualidad. Es imposible cambiar la imagen sexual de la mujer si las imagenes sexuales en sí mismas son tabú. No ataques a las mujeres por desplegar el sexo. Ataca al sexismo por tratar de controlar nuestra sexualidad.

8. Mantente misterioso
Mucha de la oposición al erotismo es homofóbica, y aún más, transfóbica. No creemos en la lucha entre los sexos sino en la lucha en contra de los sexos. Identifícate con cualquier género que quieras y hazle el amor a quien quieras. La sexualidad es diversa.

9. Usa protección
“No estoy diciendo sal y hazlo, pero si lo haces, envuélvelo antes de encajarlo.” (Missy Elliot)

10. Hazlo tú
El erotismo es bueno y lo necesitamos. Verdaderamente creemos que es posible crear una alternativa a la industria del porno haciendo películas sexy que nos gusten.


Publicado en Brecha el 25/6/2010

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Cine erótico hoy

La sugerencia amputada

El cine erótico actual brilla por su ausencia. En su lugar, la pornografía parece haber expandido sus dominios, dejando poco lugar a la sugerencia, a la seducción, a lo oculto o lo que sólo puede ser intuido o visto parcialmente. Pocos sospechan las verdaderas razones del cambio reciente.



Si uno se aproxima al cine norteamericano y europeo de la década del setenta, se dará cuenta de que en general sus películas eran sumamente provocativas y que, pertenecieran al género que fuese, tenían más desnudos y en ellos estaba más presente el erotismo que en el cine actual. Incluso en los años ochenta y hasta comienzos de los noventa existía una sólida producción de películas eróticas, fácilmente ubicables en góndolas específicas de video clubes. Podían verse allí Atracción fatal, Nueve semanas y media, El cuarto hombre, Bajos instintos, Cuerpos ardientes, Showgirls, entre tantas otras. Hoy, parecería que hubiese una involución al respecto. El thriller erótico, o sea, el terreno donde más se asentaba el erotismo dominante, despareció y se denigró casi totalmente –y qué mejor prueba que la casi infantil y a todas luces fallida Bajos instintos 2-.
El máximo responsable de esta ausencia es el consejo de ratings de la MPAA (Motion Pictures Association of America) departamento encargado de calificar las películas de acuerdo a franjas etarias. En los últimos años sus reglas se han endurecido, impidiendo que las temáticas de índole sexual tengan un espacio preponderante en las películas. Si un filme a exhibirse en los Estados Unidos hace repetidas referencias verbales al acto sexual, tiene desnudos integrales o escenas de sexo que no son del agrado del consejo, le es estampada la calificación NC-17. Esto significa que los menores de 17 años tienen prohibida la entrada a las salas que exhiban el filme, pero hay implicancias mayores ya que la película no será recibida por las principales cadenas de alquiler y venta de dvds –Blockbuster, Wal-mart, Hollywood video- los más importantes medios de comunicación no aceptarán publicidad relativa a ellas y los grandes complejos cinematográficos no la exhibirán. A un productor, esa calificación puede costarle millones o decenas de millones de dólares.
El consejo de calificaciones está integrado por padres anónimos y en principio elegidos al azar, pero una investigación reciente demostró que son escogidos a dedo y que guardan estrechos vínculos con el partido republicano y la iglesia, lo que explica el fuerte puritanismo de sus medidas. El resultado: los productores son conscientes de que invertir en películas eróticas es un suicidio comercial, y hacen lo imposible para evitar el género. Como suele suceder en estos casos, de acuerdo a las conveniencias de la industria o a los vínculos de productores o directores con la MPAA, las reglas pueden flexibilizarse un poco. Sí es cierto que en algunas películas de directores de renombre hay tramos de alto voltaje erótico -como la escena del prostíbulo en Promesas del Este o el comienzo de Antes que el diablo sepa que estás muerto- pero son fragmentos breves, y si hubiera varios como esos a lo largo de las películas, éstas no hubieran sido posibles.
Al no existir propuestas eróticas lanzadas desde el centro, la ausencia repercute negativamente en la periferia –es lógico, ya que el cine dominante norteamericano es consumido en todo el mundo y por la amplia mayoría de los cineastas-. Actualmente, hacer cine erótico en cualquier parte del planeta es algo excepcional, y es ir en contra de los estándares establecidos.

Tres grandes excepciones

Choses secrètes de Jean-Claude Brisseau (Francia)
Natalie (Coralie Revel) es stripper, Sandrinne (Sabrina Seyvecou) trabaja en una barra. Ambas son bellísimas, ambiciosas y un tanto osadas, y juntas deciden utilizar su sensualidad como una herramienta para manipular a los hombres. Consiguiendo trabajo simultáneamente en una corporación financiera, se proponen una feroz escalada hasta los más altos cargos empresariales, para así poder ampliar su influencia y su poder. Lo que no esperan es que las emociones les jueguen malas pasadas, ni dar con un hombre aún más perverso e inmoral que las dos juntas.
Una película que seduce por su inteligencia y su elegancia, más una estética descarada y atractiva como las mismas protagonistas. También puede decirse que se trata de una obra un tanto pretenciosa y ampulosa, pero eso no llega a molestar demasiado ya que hay mucho talento y originalidad volcado en estos fotogramas. Muchos desnudos, lesbianismo, tríos y hasta alguna orgía filmados con la distancia justa, que colocan al espectador en un sitio de voyeur circunstancial pero sin exhibir nunca escenas pornográfícas. Junto a una especie de secuela llamada Los angeles exterminadores, Jean-Claude Brisseau demuestra que hoy, en el terreno del más puro erotismo, no hay cineasta que se le compare.

Y tu mamá también de Alfonso Cuarón (México)
Muchos la consideraron una película menor, light, y para pasar el rato. Pero lo cierto es que se trata de una obra profunda, divertida, trágica, preponderantemente erótica, toda una rara avis para el cine mundial reciente. El trío principal -compuesto por Diego Luna, Gael García Bernal y Maribel Verdú- es inolvidable y está dotado de una química sumamente particular. Asimismo, la voz en off que, como una sentencia, da cuenta de historias pasadas o futuras, circunstancias paralelas o el devenir de personajes que aparecen circunstancialmente en el cuadro, es un recurso absolutamente atípico y está brillantemente utilizado para agilizar la narración, descubriendo complejidades, abriendo ventanas a realidades sociales alternativas.
Como en las mejores road movies, el viaje es crecimiento individual y espiritual, y en este caso se trata de un aprendizaje intenso como pocos, que cambiará la vida de los personajes a varios niveles. La película explora un férreo vínculo de amistad y su desintegración, la desbordante sexualidad de un par de adolescentes y la forma en que ésta abre paso a los celos y permite aflorar facetas y relieves psicológicos ocultos. El dato de que cada uno de los amigos tuvo sexo con la novia del otro da cuentas de la atracción que ellos sienten mutuamente, y cómo ésta es indirectamente sublimada.

Ploy de Pen-ek Ratanaruang (Tailandia)
Una obra ingrávida, atmosférica, provista de la textura de las que están hechos los sueños. En una habitación de hotel, una pareja se encuentra visiblemente aturdida por el desfasaje horario, como consecuencia de un largo vuelo. Hay cierta distancia entre ellos, y los dos son tentados y seducidos por visitantes inesperados. Mientras tanto, en una habitación contigua, en tomas distendidas que se intercalan en medio de la narración, tienen sexo un barman y una mujer de la limpieza. Son escenas eróticas lentas y sostenidas, donde ambos cuerpos se entrelazan en cadenciosos movimientos, y parecen tener todo el tiempo del mundo para su desempeño. La situación parece ser real, pero también podría verse como un sueño o el deseo inconsciente de alguno de los protagonistas.
El director tailandés Pen-ek Ratanaruang se dedicó durante un tiempo a filmar avisos publicitarios, lo que explica la pulcritud y la puntillosa estilización con la que fueron logradas estas escenas. Se agradecen los distendidos tiempos para tan bellos planos, que a su vez los distancian de la dinámica publicitaria, y recuerdan lo mal acostumbrados que estamos al cine mainstream y su sexo brusco, rápido y fragmentado, y que muestra a los protagonistas como si estuvieran haciendo un trámite del que es mejor deshacerse cuanto antes.


Publicado en Revista Dossier 12/2009

miércoles, 12 de agosto de 2009

Las mejores películas XXX

Debido a la insistencia del público, acá va la esperada selección de películas XXX. No soy experto en la materia, y por eso van sólo las que estuve viendo recientemente.

Spankman 2 (Turquía)
El enmascarado ídolo de los niños sigue convirtiéndose al bajar el sol. Véanlo en la filmación amateur de una de sus noches más calentorras.


2 girls 2 cups (Brasil)
El éxito internetístico ya tiene su secuela!!! Y nuestras osadas protagonistas se deleitan intercambiando nuevos fluidos biliares. Ideal para ver con los abuelos.

Bajo el abeto te la meto (EEUU)
Esta arranca mas o menos, con mucha mariconada romántica, pero al rato ya empiezan a surgir los pepinos, las berenjenas, toda una huerta orgánica. Lo bueno se hace esperar.

Petiso pero me la piso (Tucumán)
Ricky Maravilla demuestra lo que es capaz de hacer con un botellón de viagra y un par de talentosos travestis lencerados. Ahora sabremos lo que tiene el petiso.

Orgía en la granja (Serbia)
Divertido festejo donde traviesos animales de corral son aleccionados por sus dueños. Hay un cameo antológico de Emir Kusturica. Y el caballo tiene un desempeño fenomenal.

Mamadas asesinas (Suecia)
Las simpáticas protagonistas no dudan en masticar cuanto filamento grosso se les aparece. Un estimulante cruce de géneros.

Doble garrote 3: cascada blanca (Indonesia)
El superdotado John Doplumbergum hace uso indiscriminado de su doble penetración. Provista de momentos de auténtica emoción, un clásico instantáneo.