
Pero la película da prontamente un giro, -sin perder en ningún momento el humor- y comienza a centrarse en Jorge Mario, superochista amateur desde hace cuarenta años, y eje central de esta película. Oriundo de Concordia, Entre Ríos, se trata del paradigma del hombre-orquesta: septuagenario infatigable, odontólogo de profesión, filatelista, jugador de paddle, campeón de tiro, coleccionista en general –de latas, billetes, películas propias y ajenas-, cinéfilo obseso –lleva un listado con las fichas técnicas de todas las películas que vio en su vida, que al momento del rodaje suman 13.986 títulos (!)- conductor de un programa radial y fundador y líder de un grupo de boy-scouts. En 1951, cuando tenía diez años, ocurrió un suceso que determinaría su vida: el director Jacques Tourneur y su equipo llegaron a la ciudad de Concordia, Entre Ríos, para filmar El camino del gaucho, y hoy puede verse a Jorge Mario recolectando firmas para convertir un álamo, elemento fundamental de aquel rodaje, en patrimonio cultural. Sus películas en Super 8, filmadas con amigos y vecinos, fueron fundamentalmente westerns criollos, denominados por el mismo como del “fart west”, –todavía no me queda claro si es un chiste voluntario o involuntario por parte de Jorge Mario, fart es pedo en inglés- y entre las cintas de su autoría cuenta con varias entregas, -más sus correspondientes remakes- de Winchester Martín, cortometrajes sobre un cowboy que salía a vengar a su novia violada y asesinada. Por la precariedad de sus rodajes y los resultados obtenidos, podría definírselo como un Ed Wood de menores pretensiones.
En un comienzo podría parecer que el brillante director Néstor Frenkel (autor de las grandiosas Buscando a Reynols y Construcción de una ciudad) se burlara de Mario, de su excentricidad y su simpleza, pero pronto la película va dejando en evidencia el encanto y el cariño irresistible que este personaje despierta, así como su indeleble pasión y su lucha abnegada contra el olvido. Y Frenkel, un obseso de lo que hubo y ya no está y de la recuperación de la memoria, potencia su legado con este grandioso documental, aportando a su noble causa nada menos que la inmortalidad en formato fílmico.
Publicado en Brecha el 4/11/2011
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