
Como en otras películas recientes como Por tu culpa de Anahí Bernerí o Submarino de Thomas Vinterberg, se trata el tema de la responsabilidad paterna o, mejor dicho, la ausencia de ella, y al igual que en ellas se utiliza, con acierto, la irresponsabilidad crónica como fuente permanente de tensión. Y es que Lenny, de 34 años, (un notable Ronald Bronstein) hace todo lo que un padre no debería hacer: expone a sus hijos de siete y nueve años a situaciones de riesgo, juega al squash con ellos, los manda al supermercado con cincuenta y cinco dólares en el bolsillo en un barrio en el que a él mismo lo robaron a punta de revolver –de aquí la despreocupada expresión “andá a buscar un poco de romero”, del título- y cosas peores. Pero su irresponsabilidad no queda solo en eso; también se refleja en la ausencia total de disciplina hacia ellos, en la imposibilidad para prever situaciones conflictivas, en su incapacidad para ponerse en sus lugares.
Los hermanos Ben y Joshua Safdie se inspiraron en experiencias propias con su padre para filmar esta película, y aseguraron haber hecho un gran esfuerzo para recordar muchos de los hechos que en ella fueron expuestos -quizá el que no haya visto el filme debería dejar de leer por aquí, ya que se cuenta el final-. La película parece ambientarse a comienzos de los noventa, y como en el inesperado desenlace, su mismo padre los secuestró, en su desesperada necesidad de estar junto a ellos. De todas maneras, hoy los hermanos dicen haberlo perdonado pese a su inestabilidad y a su ineptitud patológica y, en cierto sentido, la película también es un homenaje y una declaración de amor. Los directores logran que no lleguemos a odiar a este personaje tan particular, cálido pese a todo, preso de sí mismo y de las circunstancias adversas que lo dominan. Con altura y haciéndole justicia a su maestro John Cassavetes, los jóvenes hermanos logran despertar interrogantes sin respuesta acerca de este amable, ciclotímico, indigesto, contradictorio ser, grande como la vida y cuestionable como todos y cada uno de nosotros.
Publicado en Brecha el 17/6/2011
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