El mal a combatir

Teniendo en cuenta esta premisa, podría suponerse que esta película es un drama lacrimógeno y sufriente, pero lo cierto es que si bien no se oculta el dramatismo de la situación, el énfasis está puesto en otros sitios. Y el enfoque de Donzelli es sumamente original: esta "declaración de guerra" a la enfermedad supone un hacer acopio de herramientas, administrar las baterías, unificar fuerzas con un objetivo común. En este dolorosísimo proceso los personajes bromean, sonríen, beben y hasta van a fiestas. Explotan su necesidad de esparcimiento y buscan la catarsis como contrapartida necesaria a ese trago amargo que les toca vivir. La película profundiza en esos momentos de euforia, así como en una relación que parece tambalear debido a la tragedia, en el amor que es puesto a prueba y en impensables fuerzas interiores que surgen y llevan a consolidar la resistencia. Mediante la cambiante música, de clásica a electrónica, de Vivaldi a Yuksek, desde los cálidos compases de Luiz Bonfá al ludicismo groove de Ennio Morricone, se plasma una nutrida amalgama de sensaciones, una dinámica y honesta vía de dar cuentas de que las películas no suelen ser veraces a la hora de hablar de lo que ocurre en esta clase de situaciones.
De todos modos, hay ciertos elementos que hacen un poco de ruido. La referencia y la comparación con la guerra de Irak no viene mucho a cuento y no parece sostenerse. Como eso, los nombres de los personajes (Romeo, Julieta y Adán) suenan a referencia literaria fácil y no está muy justificada. Como tanto cine francés reciente se cae un poco en el autobombo, en ese alarde de tolerancia regional, de su gente y su apertura mental -ver la fiesta con "besos" libres- así como de la presteza y efectividad de su sistema de salud -las eventuales quejas que tienen los personajes son, desde una perspectiva tercermundista, irrisorias- y de la grandeza de los personajes al enfrentarse a un tema tan difícil, en una honrosa actitud de anteponer la comprensión y el amor al egoísmo. Se echaría un poco en falta mayor autocrítica, quizá mayores fisuras en la pareja y en sus respectivas familias. Algún indicio de que el "mal" no sólo proviene de factores externos y fortuitos.
Publicado en Brecha el 2/4/2012
No hay comentarios:
Publicar un comentario